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Fauna silvestre y eclipse solar

  • Foto del escritor: Comunicación
    Comunicación
  • 18 jul
  • 4 min de lectura

Actualizado: hace 3 horas

En la charla en la que el experto Carlos González, de Astronomía Cercana, impartió el pasado 9 de julio en el Aula de Ciencia y Naturaleza de Revenga, Gloria Molina abrió la jornada con una breve introducción sobre la afección de los eclipses en la fauna silvestre.



Un eclipse solar total, como el que vamos a vivir este 12 de agosto, no solo transforma el paisaje. Durante unos minutos cambia de forma brusca una de las señales ambientales más importantes para los seres vivos: la luz.


Al quedar oculto el Sol, disminuye rápidamente la radiación que llega a la superficie y puede producirse un descenso perceptible de la temperatura, de algunos grados, además de pequeños cambios en los movimientos del aire próximos al suelo. La humedad, en cambio, quizás tenga tiempo de modificarse.


Mientras dura la totalidad del ecllipse, el paisaje adquiere una apariencia insólita: oscuridad alrededor y tonos que nuestro ojo humano precibirá entre azules y verdes por el efecto Purkinje.


Pero los animales no reaccionan al «misterio» de un eclipse. Responden a cambios físicos que pueden percibir y medir.


Los relojes internos de los seres vivos


Los organismos poseen relojes biológicos con una base molecular, los llamados genes reloj, que ayudan a organizar muchas de sus actividades.


Existen ritmos inferiores a 24 horas, ritmos circadianos de aproximadamente un día, ritmos lunares y ritmos anuales.


Gracias a ellos los animales regulan aproximadamente cuándo dormir, despertar, alimentarse, reproducirse, migrar o mudar el plumaje.


Pero estos relojes necesitan ponerse en hora mediante señales externas. Y una de las más importantes es precisamente la luz solar.



En las aves resulta especialmente evidente. Muchas especies presentan dos grandes momentos diarios de actividad: el amanecer y el atardecer. Es entonces cuando aumenta el movimiento para buscar alimento y cuando se produce buena parte del canto territorial y nupcial.


Nuestros abuelos ya habían observado algo curioso durante antiguos eclipses: las gallinas se iban a dormir y algunos gallos volvían después a cantar como si amaneciera de nuevo. Eran animales domésticos. Pero ¿y la fauna silvestre?


Las investigaciones se han mejorado mucho desde entonces con el avance de las nuevas tecnologías y los estudios científicos que se han ido realizando sobre eclipses y fauna.


¿Qué hizo la fauna silvestre en eclipses anteriores?


Durante el eclipse europeo del 11 de agosto de 1999 se realizaron algunos estudios sobre el comportamiento de la fauna silvestre. En España el eclipse fue parcial, con una reducción de luz suficientemente importante como para poder estudiar posibles cambios, pero investigaciones como el del Avian Vigilance Eclipse Study no encontró modificaciones significativas en muchas aves.


Algo diferente se observó durante el eclipse total del 8 de abril de 2024 en Norteamérica, México y Canadá. Como su duración fue de unos 4 minutos, hubo tiempo suficiente para obtener alunos datos más sobre etología o comportamiento animal. Además es que ocurrió a media mañana, con lo cual sus respuetas se apreciaron más.


Miles de observaciones realizadas en ese eclipse mediante la aplicación SolarBird, permitieron registrar cambios de comportamiento: algunas aves dejaron de cantar durante la oscuridad y reanudaron su actividad cuando regresó la luz, como si comenzara un nuevo amanecer.


En otros eclipses totales se han descrito respuestas similares en diferentes grupos animales. Algunos insectos diurnos buscan refugio mientras grillos, polillas o luciérnagas comienzan a activarse. Las abejas reducen de forma drástica su actividad y regresan a las colmenas. Murciélagos y otras especies nocturnas pueden abandonar temporalmente sus refugios. Las aves rapaces nocturnas se van activando y otras aves dirunas reducen el vuelo, interrumpen el canto o regresan a sus lugares de descanso. En Doñana, se observó que el lince, de hábitos nocturnos, se activó antes.


En ambientes acuáticos también se han visto cambios. Organismos sensibles a la luz pueden modificar su posición en la columna de agua y algunos peces reducen temporalmente su actividad.


El eclipse de agosto: un falso anochecer


En nuestro caso existe además una circunstancia importante: el eclipse se producirá cerca del ocaso natural.


Por eso la señal será probablemente menos extraña para los animales que un eclipse ocurrido a mediodía. Más que una noche inesperada en mitad del día, será algo parecido a un anochecer extraordinariamente rápido, capaz de adelantar durante unos minutos algunas conductas propias del crepúsculo o de la noche.


Y aquí está una de las ideas más interesantes de la cronobiología a estudiar: un eclipse es demasiado breve para cambiar realmente el reloj interno de un animal.


Lo que podemos observar son sobre todo respuestas inmediatas a una modificación repentina del ambiente. Este fenómeno se conoce como masking: la disminución de luz puede modificar temporalmente el comportamiento sin alterar el reloj biológico que continúa funcionando en el interior del organismo.


Así que, durante el eclipse, merece la pena mirar también alrededor.


Quizá algunos pájaros callen, otros busquen refugio algo desconcertados y algún animal nocturno interprete que ha llegado el momento de despertar.


En cuanto a los perros y gatos domésticos, puede que muestren indiferencia porque están acostumbrados a la luz artificial y lo que noten es que pasa algo porque su dueño se comporta de forma rara y se abraza mucho a él.


No los lleves a ver el eclipse, esta sugerencia puede evitar que pasen un rato no muy divertido al sentir nervios y no entenderlo bien.


Proyectos de ciencia ciudadana para estudiar el comportamiento de animales


El espectáculo, como verás, no estará solamente en el cielo. También puede estar ocurriendo a nuestro alrededor.


Si quieres aportar tu observación sobre el comportamiento de la fauna silvestre como participación en ciencia ciudadana, consulta este proyecto ECOECLIPSE que reúne investigación en ecología, ecoacústica, biología de la conservación y astrofísica para estudiar la respuesta de la fauna durante los eclipses solares. Un proyecto de la Universidad de Sevilla y el Museo Nacional de Ciencias Naturales.


Otro proyecto de ciencia ciudadana es TRIECLIPSE, una inicitaiva de Ángel García-Rojo, para filmar la reacción de los animales durante los eclipses solares.


¡Vivamos es fenómeno único y dejémonos sorprender por la naturaleza!


Más adelante pondremos en común lo que hemos observado. No te pierdas detalle!




 
 
 

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