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Milagros (Burgos) descubre los secretos de los vencejos

  • Foto del escritor: Comunicación
    Comunicación
  • 23 jul
  • 2 min de lectura

Curiosidad, participación y mucho interés por conocer a unas aves extraordinarias marcaron la charla divulgativa celebrada en Milagros (Burgos) sobre uno de los habitantes más sorprendentes de nuestros cielos: los vencejos.


El Centro Cultural Vela Zanetti acogió el pasado 18 de julio la charla “La extraordinaria historia de los vencejos” impartida por la bióloga Gloria Molina. Una actividad organizada por la Asociación de Vecinos de Milagros y Amigos del Río Riaza para acercar al público la fascinante biología de estas aves y la importancia de su conservación.


A lo largo del encuentro se fueron desvelando algunos de sus secretos: su extraordinaria adaptación extrema al vuelo, sus grandes viajes migratorios, su particular forma de vida y esa sorprendente capacidad para pasar buena parte de su existencia en el aire.


También descubrieronque los vencejos son mucho más que esas aves oscuras que vemos cruzar nuestros pueblos a toda velocidad durante los meses de primavera y verano. Son además grandes aliados de las personas, consumidores incansables de insectos y una pieza importante de la biodiversidad que nos rodea.


Pero si algo hizo especial la tarde fue la respuesta del público. La atención y la curiosidad de los asistentes convirtieron la charla en un verdadero encuentro en torno a la naturaleza. Porque pocas cosas resultan tan gratificantes para quienes hacemos divulgación como comprobar cómo va creciendo el asombro a medida que se conoce la extraordinaria vida de estas aves.


Queremos agradecer especialmente a la Asociación de Vecinos de Milagros y Amigos del Río Riaza y en especial a Eva López por sus amables palabras, su cercanía y magnífica acogida que nos brindó desde el primer momento, así como al Ayuntamiento de Milagros por acogernos.



Y, por supuesto, gracias a todas las personas que decidieron dedicar una tarde de sábado a mirar un poco más de cerca —aunque fuera a través de una charla— a esos incansables viajeros que cada año regresan a nuestros pueblos.


Nos marchamos de Milagros con una estupenda sensación: la de haber sembrado un poco más de curiosidad y admiración por los vencejos.


Porque cuando conocemos lo extraordinario que puede esconderse detrás de los vencejos, resulta mucho más fácil comprender por qué merece la pena protegerlos.



 
 
 

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